Profesión docente como Formadores en #KNOTDocenteXXI

"Escuela de Atenas" de Rafael Sanzio.
“Escuela de Atenas” de Rafael Sanzio.

Decía Platón, que la educación se debía prolongar por 50 años.

 

En cuanto vimos la semana pasada en las redes, la convocatoria a participar en #KNOTDocenteXXI organizada por Conecta13 y el CAAS, Seve Izquierdo y yo pensamos en organizar un nodo de formadores/as, pero no tuvimos éxito.

Aún así, durante estos días hemos puesto en común lo que pensamos sobre nuestra profesión docente como formadores, basándonos en nuestra experiencia, y aquí están nuestras conclusiones a las cuestiones que nos planteaban.

 

Formación inicial del Formador

Seve: Mientras que para ser docente de formación reglada, la formación inicial era Magisterio o Licenciatura más el CAP (equivalente ahora al Máster en Formación del Profesorado), en el caso de la docencia para la formación no reglada, la formación inicial consistía en poseer o bien el CAP, o los cursos primero de Metodología Didáctica, Formador de Formadores o Formador Ocupacional, y actualmente el curso de Formación de Docencia de Formación Profesional para el Empleo.

Mª Eugenia: A mi me pasó algo similar. Yo me licencié en Historia y pensé en la gestión cultural del patrimonio histórico como salida profesional, y buscando formación relacionada, di con un curso de Gestión de Desarrollo Turístico. Al terminar de cursarlo, me ofrecieron la oportunidad de impartir algunos módulos en la siguiente edición. Y así es como me inicié en la formación no reglada allá por el año 2005. Mientras tanto, había cursado el CAP, el famoso curso de Formador de Ocupacional, y me había presentado a las oposiciones de Secundaria.

 

Acceso al puesto de trabajo

Seve: En el ámbito de la formación no reglada se podría diferenciar por un lado, las ofertas de empleo para funcionario o laboral fijo en el sector público a través de concurso/ oposición. Por otro lado, aquellas que por su naturaleza son por obra o servicio determinado y que se suelen cubrir a partir de procesos de selección: baremación de curriculum, pruebas escritas, entrevistas, para programas formativos con una duración concreta, como es el caso de cursos de formación profesional para el empleo, escuelas taller, casas de oficio o talleres de empleo.

María Eugenia: A la vez que impartía formación, empecé el Máster en e-Learning de la Universidad de Sevilla, para tener más posibilidades de empleo. Cuando lo terminé, me costó ponerlo en valor porque el sector de la formación llevaba parado ya muchos años y a nadie le parecía importante ni necesario. A pesar de que los centros de formación y academias cerraban y necesitaban cubrir nuevas necesidades de los alumnos, no conseguí que nadie apostara por el e-Learning. Así que empecé a caminar sola con más miedo que vergüenza.

Por lo tanto, podemos concluir que hemos ido un poco a la deriva, basándonos en el ensayo-error más que en perseguir unas metas concretas. Sencillamente porque el sector de la formación no reglada se caracteriza por:

  • No está profesionalizado, no existe como tal una carrera profesional con unos hitos claros. De hecho, ya hemos comentado que siguen pidiendo la misma formación inicial que hace 15 o 20 años, siendo hoy las circunstancias mucho más complejas, siendo el mercado laboral muy diferente al de entonces.
  • Nuestros estudios y nuestra experiencia de años ahora son equivalentes a las 30 horas del curso Formador Ocupacional o Formador de Formadores. ¿Cualquiera puede ser formador? No están definidas ni consensuadas las competencias. Es decir, entendemos que para enseñar el oficio de carpintero, nadie mejor que otro carpintero. ¿Pero por qué se da por hecho que todo el mundo es capaz de transmitir y de enseñar?

 

Formación permanente del Formador y carrera profesional

Seve: A partir de Internet y la Web 2.0 se ha incrementado enormemente las opciones de formación permanente del profesorado, también para el docente en la formación no reglada. En principio la oferta formativa que parece más amplia y de calidad, como puede ser la del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado (INTEF), está destinada principalmente al profesorado de la formación académica. Aunque en la modalidad de MOOCs, NOOCs, SPOOCs, Edupills, así como su portfolio y mochila digital para la Competencia Digital Docente afortunadamente están abiertas al profesorado en general. Y lo mismo ocurre con la que ofrece por ejemplo la Fundación Telefónica a través de ScolarTic o la de Google.

Las administraciones públicas y otros portales de formación y empleo también ofrecen de manera más transversal una amplia oferta de formación, cada vez más on-line, entre las que se pueden encontrar acciones formativas más o menos dirigidas a la formación contínua del profesorado en general.

Mª Eugenia: Opino lo mismo. La oferta formativa para formadores no existe, sin embargo es más necesaria que nunca y debería abarcar el desarrollo de muchas competencias más allá de la competencia digital: innovación docente, metodologías activas,… Mis actualizaciones formativas también se basan en los MOOC y los docentes que me acompañan a diario y conforman mi comunidad de aprendizaje.

En definitiva, aprendemos gracias a la comunidad de educadores tan grande, potente y cohesionada que tienen presencia y gran visibilidad en las redes sociales y con los que coincidimos en estos eventos informales. Pero detectamos algunas lagunas no cubiertas:

  • Nuestro alumnado son adultos, trabajadores o personas en búsqueda o mejora de empleo, y luego nos vemos en la situación de adaptar esos aprendizajes para un tipo de alumnado muy alejado ya del entorno escolar y con unas circunstancias de vida muy diferentes que influyen en su motivación hacia el aprendizaje.
  • No disponemos de un curso escolar completo con nuestro alumnado, sino que nos enfrentamos a acciones formativas muy cortas en el tiempo y con el enorme desafío de desarrollar competencias profesionales.
  • Otra circunstancia, es que los formadores estamos muy dispersos. No conformamos una comunidad ni grande, ni fuerte ni cohesionada como sí lo es la comunidad educativa de docentes. Como muestra, queda patente que Seve y yo pudimos organizar dos MOOCafé en Cádiz, y sin embargo, ningún formador ha acudido a nuestra llamada en torno al #KNOTDocenteXXI.

Si antes decíamos que la labor del formador no está profesionalizada, la carrera profesional la vamos desarrollando con nuestra inseparable amiga “la incertidumbre”, en dependencia siempre de:

  • La inestabilidad laboral que recae sobre los formadores por cuanto participamos en acciones formativas intermitentes.
  • Los rápidos cambios del mercado laboral y de nuestros clientes particulares que son o bien profesionales independientes o bien pymes.
  • Y la alternancia de la formación con el diseño de contenidos didácticos para formación e-Learning.

Consideramos que muchas veces realizamos más funciones de las que se nos reconocen, y también otras veces sufrimos las consecuencias de una mala planificación de la formación y en el aula tenemos que hacer malabares. En ese sentido, podemos aportar:

  • En las fases previas a la impartición de una acción formativa, podemos ayudar en la detección de necesidades formativas y adaptación/actualización de contenidos obsoletos con respecto a las competencias de los profesionales del siglo XXI.
  • Selección del alumnado para cada acción formativa. La mayoría de las veces no se hace, solo se pretende llenar las plazas del curso para que sea rentable económicamente. Pero, ¿y los resultados? ¿Dónde queda el logro de los objetivos didácticos? Ojo, que estamos a favor de los grupos diversos. Pero con la base mínima de conocimientos para poder aprovechar el curso. Porque si las necesidades formativas son otras, será necesario plantear una acción formativa diferente.
  • Formar en metodologías didácticas y en tecnología educativa a esos profesionales ajenos a la docencia que desarrollan un oficio, y se enfrentan a enseñar a un grupo de alumnos.
  • En un momento en que a la escuela se le exige mayor adaptación de sus contenidos a las demandas futuras del mercado laboral, nosotros los formadores, que siempre nos hemos movido en esa disyuntiva y en esos entornos, podemos aportar mucho para salvar esa brecha entre escuela y empresa. Sobre todo, entre los alumnos universitarios o de FP.

Por eso, no queríamos dejar pasar la oportunidad. Y a pesar de los pesares, ofrecer nuestra humilde reflexión para que como punto de partida, sirva para unirnos, poner en marcha proyectos, ser visibles como profesionales de la formación, reclamar nuestro derecho a formarnos y a participar en proyectos en los que podamos aprender,… Y para que el próximo encuentro, podamos conformar una comunidad de aprendizaje y de colaboración.

Estamos dispuestos a ofrecer. ¿Aceptas el reto? 😉

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