Tutoría en eLearning: interacciones y equipo

Faro de Chipiona / JaimePF55/ Pixabay
Faro de Chipiona |Fotografía de JaimePF55| Pixabay

Partamos de un ejemplo práctico, con el que sin duda, te habrás topado alguna vez. Supongamos que desde el equipo directivo de una organización formativa, te dicen lo siguiente:

Pensamos siempre en la escalabilidad de la formación on-line. Y el seguimiento y las evaluaciones personalizadas que propones no sería viable con un número superior de alumnos.

Hace años, J.J. Haro, en su libro, «Redes Sociales para la Educación», consideraba como 150 personas la cifra mínima para que una comunidad virtual de aprendizaje fuera rica en interacciones a través de las cuales, fuese posible aprender.

PERSONALIZAR una tutorización en eLearning es ir un paso más allá. Es HUMANIZAR la experiencia de aprendizaje en un entorno virtual, EMPATIZANDO con cada persona y con sus dificultades, circunstancias y problemática.

No imaginas qué tan poderoso y motivador es aquel correo que recibe un alumno o una alumna cuando le preguntas:

Llevas dían sin conectarte, ¿tienes algún problema?

No te preocupes. Atiende primero a tu salud y luego planificamos juntos la entrega de tareas.

Oye, ¿resolviste aquel punto donde te atascaste ayer? ¿Va todo bien?

Ni más ni menos que aquellas prácticas metodológicas y organizacionales que ya desarrollan quienes saben más que yo. Aquel modelo de entender el eLearning en aquellas acciones formativas en las que fui alumna y por las que estaría dispuesta a volver a pagar. ¿Por qué?

  • Porque aprendí y me lo pasé bien. Y jamás olvidas una experiencia de aprendizaje memorable.
  • Porque el mayor número de alumnos supone una oportunidad ¡¡¡ENOOORME!!! para las interacciones sociales. Jamás lo vería como un inconveniente difícil o inviable de gestionar.

Siempre hay una mejor manera de hacer las cosas sin dejar de lado la rentabilidad. Eso sí, es necesario invertir un poco más de tiempo y un poco más de recursos. Y sobre todo, querer entender la diferencia entre inversión y gasto. A medio y largo plazo, la personalización es rentable. Vamos a ello.


¿Cómo afrontamos la tutorización on-line de un grupo numeroso?

Integrando en la labor de tutorización dos elementos fundamentales con el objetivo de colocar al alumnado en el centro de la acción formativa como protagonista de su proceso de aprendizaje, al mismo tiempo que le ayudamos, asesoramos, acompañamos, guiamos… que son:

1. La interacción social y la confianza en la inteligencia colectiva del grupo

Si utilizamos un foro para lanzar una pregunta sobre un tema, observamos que las personas que conforman el «grupo de clase» (así lo llamo tanto en modalidad presencial como en eLearning) tienen una gran cantidad de información aunque sus respuestas se presenten de manera caótica. Es lo de menos. Sin embargo, esa información es útil porque:

  • El grupo reconoce su capacidad cuando es consciente que, sin consultar ninguna fuente, posee conocimientos.
  • El grupo, al mismo tiempo, también sabe reconocer sus carencias y aquellos aspectos en los que necesita profundizar.
  • Por consiguiente, el grupo sabe definir sus dudas y sobre qué debe buscar información.
  • El grupo sabrá ponerse de acuerdo sobre las líneas de investigación que debe seguir para aprender aquello que desconoce.

El tutor o la tutora se debe centrar en recapitular, en recoger y mostrar esas conclusiones ordenadas a modo de hipótesis y sugerir el camino a seguir mediante el ofrecimiento de recursos y fuentes donde puedan informarse. Así como ofrecer herramientas de trabajo colaborativo como las Redes Sociales y el uso de hashtag; u otras que ya disponen los LMS como el blog, el wiki…

Lo iremos desarrollando en otras entradas próximamente.

2. Junto al tutor o la tutora, integrar otro rol profesional como es el dinamizador o la dinamizadora

Si alguien consigue en una misma edición de una acción formativa la proeza de reunir 150 personas, entiendo que se agobie. En cualquier caso, ante un grupo numeroso, la solución jamás, nunca, bajo ningún motivo, debiera ser despersonalizar el proceso de aprendizaje ni automatizarlo.

El primer paso sería dividir el grupo de clase en subgrupos más pequeños

El tutor o la tutora, como profesional experto en la materia del curso, puede encargarse de aquellas tareas más académicas y en relación al grupo de clase:

  • Definir y evaluar las actividades de refuerzo.
  • Definir y evaluar las actividades de trabajo colaborativo.
  • Definir y evaluar el proyecto final del curso.
  • Supervisar la labor de cada dinamizador/a. (Hablaremos del Plan de Acción Tutorial otro día).

El dinamizador o la dinamizadora, al frente de cada uno de los subgrupos, se centraría en:

  • El seguimiento del progreso de cada alumno/a de su subgrupo.
  • Dinamización de los foros.

En definitiva, aprendemos siempre en relación a un contexto y a la interacción con otras personas

Me gustan los retos intelectuales. Y disfruto analizando cada detalle de las tareas que entregan los alumnos y las alumnas, y formulando siempre una última pregunta para que avancen un pasito más. Para devolver una calificación automática a un test, cualquier LMS dispone de cuestionarios.

Por tanto, cuenta conmigo para formar ese equipo, para personalizar el aprendizaje de cada alumno y alumna, y no para hacer caja con un grupo más o menos numeroso.

Soy faro: mi labor es guiar y acompañar

LA INFORMACIÓN NO ES PODER. EL PODER LO TIENE QUIEN LA...¡¡¡COMPARTE!!!

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